El Ramadán es la práctica religiosa más extendida del mundo: casi 2 mil millones de personas ayunan cada año. Es muy probable que algunos de ellos trabajen para ti.
Entender en qué consiste realmente este mes y lo que un poco de flexibilidad puede suponer para quienes lo celebran es una de las cosas más prácticas que puedes hacer como gerente.
¿Qué significa celebrar el Ramadán?
El Ramadán es el noveno mes del calendario islámico y sigue el ciclo lunar, por lo que cada año se adelanta unos 11 días. En 2026, se celebró del 17 de febrero al 18 de marzo. Durante este mes, los musulmanes ayunan desde el amanecer hasta la puesta del sol durante un período que oscila entre las 11 y las 16 horas, dependiendo de la ubicación y la estación del año. Esto implica abstenerse de comer y beber, incluida el agua.
Pero el ayuno es solo una parte. La mayoría de la gente se levanta sobre las 4 o las 5 a. m. para tomar la comida previa al amanecer (suhoor) y luego rompe el ayuno al atardecer con la cena (iftar), que suele compartirse con la familia y los amigos. También hay oraciones vespertinas prolongadas (taraweeh) que pueden durar una o dos horas, además de más tiempo dedicado a la lectura del Corán, a las donaciones benéficas y a la reflexión. Si sumamos todo esto, el resultado es menos horas de sueño, horarios alterados y menos energía durante la jornada laboral, sobre todo por la tarde.
Cabe destacar que no todo el mundo ayuna. Quedan exentos los niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas o en período de lactancia, los viajeros y las personas con problemas de salud.
Por qué es importante tener en cuenta el Ramadán en el lugar de trabajo
Cuando los empleados musulmanes se sienten apoyados durante el Ramadán, eso se refleja en su trabajo y en lo que dicen de tu empresa. La moral del equipo mejora. Las personas se sienten valoradas por lo que son, no solo por lo que producen. Y también hay una dimensión legal: el Título VII de la Ley de Derechos Civiles exige adaptaciones razonables por motivos religiosos, lo que incluye horarios flexibles, pausas para la oración y días libres para el Eid al-Fitr.
La otra cara de la moneda es igual de importante. Programar reuniones que duran todo el día durante las horas de ayuno, esperar el máximo rendimiento al final de la jornada o centrar las actividades del equipo en torno a la comida transmite el mensaje de que su práctica religiosa pasa a un segundo plano. Esa no es la cultura laboral que la mayoría de los gerentes intentan fomentar.

Cómo apoyar a tus empleados durante el Ramadán
La mayoría de los gerentes quieren tratar bien a su equipo durante el Ramadán, pero no saben muy bien por dónde empezar. La buena noticia es que no hace falta que reinventes tus políticas. Unos pocos cambios prácticos son de gran ayuda. Estas son las adaptaciones que más solicitan los empleados musulmanes.
1. Ofrecer horarios de trabajo flexible
Levantarse a las 4 a. m. y rezar hasta altas horas de la noche deja poco tiempo para dormir. Lo más sencillo que puedes hacer es preguntar. Permite a los empleados ajustar sus horarios de entrada y salida, trabajar a distancia o adoptar semanas laborales comprimidas. Algunos prefieren empezar más tarde; otros quieren salir antes para romper el ayuno con la familia. En cualquier caso, una breve conversación previa hace que el mes sea mucho más llevadero para todos.
2. Ten en cuenta los horarios de las reuniones
Durante el ayuno, los niveles de energía bajan, sobre todo entre las 3 y las 6 p. m. Programa reuniones importantes por la mañana, haz que sean más breves y grábalas para que los empleados que estén ayunando puedan revisarlas más tarde si es necesario. Si no hay más remedio que retrasar la reunión, reconócelo. Un breve “Sé que quizás haya poca energía, así que intentemos que esto sea breve” tiene más efecto del que imaginas.
3. Prepara un lugar tranquilo para la oración
Los musulmanes rezan cinco veces al día, y cada oración dura entre 10 y 15 minutos. No es necesario disponer de una sala específica para la oración. Cualquier espacio tranquilo y privado es adecuado: una sala de reuniones, una sala de bienestar o una oficina que no se utilice. Solo asegúrate de que esté limpio, sea privado y cuente con acceso a agua para las abluciones.
4. Replantea los eventos centrados en la gastronomía
Loas almuerzos en equipo y las reuniones para tomar algo después del trabajo pueden dejar de lado a los empleados que están en ayunas. Organiza, en su lugar, charlas matutinas mientras se toma un café. Haz que la comida sea opcional en los eventos. Programa las reuniones sociales después del atardecer. Si no estás seguro de qué es lo mejor, pregunta a los participantes: algunos prefieren no participar en absoluto, mientras que a otros les parece bien participar sin comer.
5. Expresa tu apoyo con claridad
No des por sentado que tu equipo sabe que hay medidas de adaptación disponibles. Envía una nota a todo el personal antes de que comience el Ramadán: “El Ramadán empieza esta semana. Si lo celebras, hay horarios flexibles, un espacio para la oración y horarios adaptados a tu disposición. Hazle saber a tu gerente qué te vendría bien”. Asegúrate de que los gerentes sepan cómo responder a las solicitudes.
6. Celebra el Eid al-Fitr
El Eid al-Fitr marca el final del Ramadán. Dale la importancia que se merece. Deja que los empleados musulmanes se tomen el día libre. Envía un mensaje de “Eid Mubarak” a toda la empresa. Evita programar reuniones importantes o fijar plazos para ese día. Algunas empresas organizan celebraciones del Eid o traen comida; lo mejor es preguntar primero qué les parecería más adecuado.

Qué no se debe hacer durante el Ramadán en el lugar de trabajo
Incluso los gerentes bienintencionados pueden crear situaciones incómodas sin darse cuenta. Evitar algunos errores habituales ayudará a que los empleados musulmanes se sientan cómodos, en lugar de sentirse señalados.
No hagas preguntas directas. Preguntas como “¿Cómo sobrevives sin agua?” ponen a los empleados en la situación de tener que defender su fe. Haz preguntas abiertas como “¿Cómo es el Ramadán para ti?” y deja que sean ellos quienes decidan cuánto quieren compartir.
No des por sentado que todos los musulmanes practican su religión de la misma manera. La práctica religiosa es algo personal. Las generalizaciones (o señalar a determinadas personas) no son bienvenidas, aunque la intención sea buena.
No comas de forma llamativa delante de compañeros que estén ayunando. No pasa nada por comer en tu mesa de trabajo. Organizar una ruidosa fiesta de pizza en plena oficina es menos considerado.
Incorporar el apoyo al Ramadán a la cultura de tu lugar de trabajo
Para apoyar a los empleados durante el Ramadán no hace falta un manual de políticas. Lo primero es tomar conciencia, introducir algunos ajustes prácticos y comunicarse con claridad.
Cuando termine el mes, plantéate celebrarlo con tu equipo. DoorDash para empresas facilita la entrega de comida para las reuniones del Eid o el envío de vales de comida a los empleados musulmanes. Con las órdenes grupales o los créditos para comidas a cargo de la empresa, los empleados ordenan lo que mejor se adapta a sus necesidades dietéticas, mientras que tú estableces el presupuesto.
Los equipos que lo hacen bien no están haciendo nada complicado. Simplemente están prestando atención y tomando pequeñas decisiones constantes que transmiten a su gente que forman parte del equipo.





